martes, 8 de septiembre de 2015

Reinar

Aquel día ella lloraba, no podía contener las lágrimas ya.
Se había ocultado por mucho tiempo, "demasiado tiempo" decía él.
¿Qué significaban esas lágrimas? ¿Acaso tenían alguna explicación lógica, racional?
¿Será que los sentimientos afloraban para no volver a calmar?

"¿Y por qué lloras?" preguntó él; ella tragó saliva... "esa pregunta no" pensó.

"¿Por qué estas tratando de sobrevivir?"
Ella no pudo mirarlo a los ojos.

"¿Por qué estás tratando de ganar algo que se te fue regalado?"
Ella sintió que esa verdad ya estaba oculta muy en su interior.
Ella sabía que él tenía razón.

Por mucho tiempo su lucha fue contra el resto, luego contra él, luego contra ella misma... y por fin él le mostró que sus luchas eran en vano.
Porque todas esas luchas venían de la misma fuente oscura, destructiva.
Porque todas esas luchas ya estaban ganadas. 

La verdadera lucha existía desde el día en que ella le dijo "Sí" a él. 
Y era una lucha peculiar, por ser la única que aquel día empezó para el enemigo, pero terminó para ella.

Lo único que a ella le faltaba era usar su corona de plata.
Él se la dio desde que ella aceptó, pero ella no la usó... hasta entonces no. 
Las lágrimas salían, pero esta vez ella sabía.
Esas lágrimas eran por el agua viva, dentro de ella corrían sus ríos.

Él le levantó la mirada.
El rey miró a su hija a los ojos. 
La historia detrás pasaba como fotografías antiguas.

"Recordá lo que tu hermano ya hizo."
Él ya había sufrido. 
Él ya había decidido.
Él ya había ganado;
porque él ya había resucitado.

Llegó él, llegó por atrás su hermano, y casi como una brisa rozó su mejilla con su mano.
"Sabes que fue suficiente" dijo su papá.
"Volvé en sí, hija. Volvé a casa."

"Princesa, ya no sufras por causa de un mal que fue derrotado" le recordó su hermano, "más bien, dejame llevarte en mis brazos... quiero enseñarte a reinar"

domingo, 26 de abril de 2015

Vida - miedo = paz

Tengo ganas de vomitar por vivir con nervios. Tengo sueños donde me persiguen porque nunca fui valiente. Tengo historias en mi mente que jamás pasaron porque el día a día se me hace inllevable. Tengo lágrimas que me paso estrangulando por no poder hablar alto cuando las cosas salen mal. Tengo sueño todo el día por no poder decidirme entre la muerte y la vida. Tengo resfriados por preferir salir antes que entrar a un lugar donde no quierto estar.
Las uñas mordidas y el pelo descuidado porque jamás me importo dar una buena primera impresión. Asi como nunca doy bien el primer exámen del año. Asi como me ausento de los lugares donde me da miedo estar, con la esperanza de que posponerlo me vaya a dar el tiempo necesario para cobrar fuerzas.
Hay algo adentro que jamás fue dicho y no me gusta pensar. Hay algo que va mas allá de mis metas pero influye en todas ellas.
Estoy aterrada de temer a lo que no debo temer. Y lo peor es cuando el miedo se vuelve realidad. Cuando es el Miedo verdaderamente el que te mantiene y no la Vida. La Vida y el Miedo. Vivir con miedo lleva a destrucción, y el miedo a vivir lleva a la crisis.
En conclusión, no hay lugar para el miedo en la ecuación.

sábado, 28 de marzo de 2015



"En esta época humanística, suponemos que el hombre es el que inicia y Dios el que responde. Pero el Cristo viviente en nosotros es el que inicia y nosotros somos los que respondemos. Dios el amante, el seductor, el que revela la luz y las tinieblas es el que invita; y << Toda nuestra aparente iniciativa, no es mas que respuesta >>, un testimonio a su presencia y obra secreta dentro de nosotros" 

Thomas Kelly.
(Basado en 1 juan 4:19 y Juan 15:16)